Dogminancia_perro dominante 3

A pesar de que ya hemos hablado en muchos de nuestros artículos sobre los problemas que genera en la relación perro/persona el enfoque basado en el liderazgo y las jerarquías, por petición popular (mucha gente nos pregunta por los motivos por los que decimos que este sistema no es bueno cuando tanta gente dice que funciona) y porque creemos que una página llamada dogminancia.com debe darle a este tema la importancia que se merece, hemos decidido escribir esta publicación que esperamos contribuya a cambiar el chip de mucha gente que actualmente se pasa la vida clasificando cada perro que se cruza en su camino como dominante o sumiso.

Ya hace muchos años que se demostró que las disputas que se originaban entre los lobos en cautividad, que sirvieron de base para sustentar estas teorías, no eran provocadas por la necesidad de establecer quien era el dominante de la manada y, por lo tanto, el líder, sino por el estrés generado por esa situación de pseudo-libertad en la que se vieron obligados a convivir unos lobos que, si no fuese por la intervención humana, nunca hubiesen elegido crear esa “manada” (el propio creador de esta corriente se dio cuenta de su error cuando años mas tarde estudió a los lobos en libertad). Es importante resaltar que, al contrario de lo que siempre nos han vendido, se ha demostrado que los lobos en libertad siempre intentan evitar los conflictos (algo que tiene mucha lógica si tenemos en cuenta que cualquier disputa supone un gasto de energía inútil, que en el mundo salvaje es un lujo que no te puedes permitir, y que de la armonía y buena organización de la manada depende la supervivencia de la misma).

Pero es que, además, los perros no son lobos y parece bastante ilógico justificar el comportamiento de los unos con el de los otros cuando hace ya miles de años que se separaron sus caminos lo que hizo que, a pesar de sus muchas similitudes, sean también muchas sus diferencias (al igual que pasa entre los humanos y los chimpancés, por ejemplo). Si el perro ya no tiene que cazar, sino que son las personas las que le proveen de comida, si su manada ya no son un grupo de lobos, con los que supuestamente había que competir por los recursos, sino un grupo de personas que le proveen de alimento y cubren todas sus necesidades, si los perros con los que se encuentra por la calle no son miembros de su manada pero tampoco de otra ni de ninguna especie con la que tenga que competir por los recursos…. parece claro que tenemos que dejar de buscar la explicación a su comportamiento en los lobos y buscarla mas en los perros y el entorno que les rodea, en nosotros mismos y en nuestra relación con ellos.

Porque el enfoque de la dominancia no solo no nos ha traído la solución al problema sino que nos ha metido de lleno en él. Y esto es así porque desde el momento en el que pensamos que los perros dominantes son los que generan problemas, nuestro cerebro se pone a trabajar y vemos signos de dominancia en todas partes (cuando nuestro perro camina delante de nosotros, cuando nos pone una pata encima, cuando monta a otro perro…) y es entonces cuando realmente empieza el problema, porque empezamos a corregir al perro y a generar miedo y estrés en él, lo que se traducirá en tirones de correa, agresividad, desobediencia, etc. y nosotros ya tendremos el perro que creíamos tener, con lo que empezaremos a “darle mas caña” para demostrarle que el líder somos nosotros y formaremos ese bucle del que a tanta gente le cuesta salir (mas aún si tenemos la mala suerte de contratar a un mal profesional para que nos ayude con nuestro problema ya que nos reafirmará aún mas en nuestra creencia de que nuestro perro es muy dominante y que estamos ante un caso muy difícil de tratar por alguien tan inexperto como nosotros -no vaya a ser que nos demos cuenta de que el problema no es que el perro sea dominante sino la ineptitud del “Encantador de Perros”-).

Dogminancia_Perro dominante 4

Es un gran negocio el que se ha formado alrededor de este enfoque y son pocas las personas que pueden decir que éste les ha dado la solución pero, sin embargo, son muchas las que creen que esto es por su culpa o porque el perro no tiene solución y no porque hayan sido mal asesorados: Es muy efectista, por ejemplo, pegarle un fuerte tirón de correa o darle un toque a un perro que habitualmente está nervioso y ver que este se queda quieto y agacha las orejas. Aparentemente el perro ha asumido que yo soy el líder y que quiero que se quede tranquilo pero lo que ha pasado es que le he metido mucho miedo, un miedo que le paraliza y que aparentemente funciona pero que al final acabará saliendo por algún sitio y, generalmente, lo hará después de que el “Encantador de Perros” haya acabado su trabajo, muchas veces en forma de otro problema de conducta, distinto al que estábamos tratando, por lo que siempre tenderemos a pensar que la culpa ha sido nuestra (por no haber sabido ejecutar correctamente sus enseñanzas, por ponernos nerviosos, etc.) o del perro (porque es es  extremadamente dominante, muy nervioso, muy terco…).

Esperamos haberos dado suficientes argumentos para entender por qué pensamos que este enfoque no es correcto. Se podría hablar muchísimo mas sobre el tema pero hemos intentado ser breves y daros unas pinceladas para haceros pensar y que vosotros mismos podáis daros cuenta de que esta teoría hace aguas por muchas partes. Si necesitáis cualquier aclaración, os surge alguna duda o simplemente creéis que estamos equivocados estaremos encantados de responder a todos vuestros comentarios.

Lo verdaderamente importante es que, si aún no lo habéis hecho, estáis a tiempo de cambiar el enfoque, de dejar de poner etiquetas a vuestro perro y de empezar a verlo ni mas ni menos que como lo que es: un perro (ni dominante, ni sumiso, ni agresivo….”solo” un perro). Fortaleced el vínculo, cubrid sus necesidades, poneos en su lugar, observadle, aprended a conocerle, a entenderle y a comunicaros con él, y, sin ninguna duda, él os lo devolverá con creces. Y os lo agradecerá. Porque nuestro perro siempre nos dará su amor incondicional (casi, casi, hagamos lo que hagamos), nuestro perro siempre tenderá a vernos como ese “Líder” que tanto nos empeñamos en ser pero, cuando empezamos a hacer las cosas bien, algo extraordinario sucede y te conectas a tu perro de una forma que nunca te podrías conectar con ninguna persona (ni con tu marido, ni con tu novia… con nadie!!) y a partir de ahí todo será mucho mas fácil y empezarás a ver que no es necesario llamarle tanto ni llevarle tan controlado como pensabas, empezarás a relativizar los fallos…. y sobre todo empezarás a ver que tu perro no quería robarte el liderazgo; tan solo quería robarte el corazón…

Y recordad lo más importante…. ¡¡¡No os olvidéis de disfrutar de vuestro perro!!!

Puedes consultar todas nuestras publicaciones siguiendo este enlace.

 

 

 

 

 

 

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2 comentarios

  1. Tampoco creo que sea un “falso mito”. Y tampoco coincido en la afirmación los perros no son lobos. Cuanto más tratamos a nuestro perro como a lobos más felices y perros son. Yo tengo dos perras grandes de razas muy diferentes. Una es sumisa y la otra es dominante en su vínculo de familia. Cuando tienes un perro ya semiadulto. Y quieres coger otro, lo primero que tienes que ver es que mejor no coger del mismo sexo si quieres tener junta mejor convivencia y menos problema entre ellas o ellos. Y sí es cuestión de dominancia así como otras conductas de los perros. La dominan cía y sumisión existe en todo animal. Otra cosa es basar todo en ello.

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    1. Que los perros no son lobos parece algo bastante evidente y no entendemos muy bien lo que significa “tratar a un perro como a un lobo”(las personas no somos lobos, ni tenemos mucha experiencia en relacionarnos con ellos, Sería mucho más útil que nos fijásemos en nuestra forma de relacionarnos con los perros, algo en lo que tenemos mucha más experiencia…)
      Respecto a lo que dices de juntar perros del mismo sexo, no hace más que reafirmar nuestra postura: dos perros del mismo sexo pueden convivir perfectamente (es más, si creemos que son lobos, es una situación totalmente normal en una manada), otra cosa es que los perros estén equilibrados o no y que tengamos en cuenta que estamos obligando a convivir a dos perros que puede que nunca hubiesen elegido esta opción, en ausencia de intervención humana…
      La simplificación de la relación perro-humano y de la relación perro-perro a la catalogación en sumiso o dominante es un ejemplo más de como el ser humano intenta dar respuesta a todos sus problemas buscando atajos que pocas veces nos llevan por la dirección correcta…

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