Educación canina con respeto: un camino sin marcha atrás

Educación canina con respeto: un camino sin marcha atrás

Recibimos muchos mensajes en los que nos dicen que quieren aprender a relacionarse mejor con sus perros pero que no saben por dónde empezar, no tienen recursos para contratar un buen educador canino, etc. pero, en nuestra opinión y generalizando (con todo el riesgo que supone) todo es mucho más fácil de lo que puede parecer…

Los inicios siempre pueden ser duros y este caso no va a ser una excepción. Darse cuenta de que estamos fallando, decidir cambiar y comenzar a ponerlo todo en práctica es la parte más difícil del proceso, pero una vez superada esta fase, podemos asegurar que no hay vuelta atrás y que, solo por ser capaces de reconocer nuestro error y tener consciencia de que podemos hacerlo mejor, todo empezará a ser mejor de lo que era.

Ojo, esto no incluye las pruebas sin ningún tipo de convencimiento, los “voy a contratar a éste que me han dicho que es muy bueno, a ver qué pasa”, etc. Hablamos de ese proceso en el que uno va analizando y/o atando cabos hasta el punto en el que dices “esto tiene sentido”. A partir de ahí no hay marcha atrás y lo haremos mejor o peor, con más o menos acierto, pero la relación con nuestros perros mejorará y, por lo tanto, ellos pasarán a vivir mejor de lo que lo hacían y nosotros también…

Como decíamos, el camino no tiene por qué ser fácil, pero, si estamos convencidos de que hemos elegido el camino correcto, tampoco tiene por qué ser difícil (en cualquier caso, será mucho más fácil que el que seguíamos hasta ese momento, sin ninguna duda). Al principio, como cuando estamos aprendiendo a conducir, tendremos que estar muy pendientes de todo, fallaremos mucho, nos enfadaremos con nosotros mismos, nos entrarán ganas de abandonar… pero luego iremos automatizándolo todo, empezaremos a ver resultados, etc., lo que no quita que, justo cuando hayamos ganado esa seguridad e incluso ya creamos que lo sabemos todo, podamos cometer errores de bulto que vuelvan a generarnos dudas… pero, en ese camino, muchas veces sin ni siquiera ser conscientes de ello, no habremos dejado de crecer, de mejorar la relación con nuestros perros, de entender mejor todo lo que sucede, etc.

El respeto a los demás no debería ser una virtud o algo extraordinario, sino una obligación que nos impongamos cada no de nosotros. No es posible mantener ningún tipo de relación sin respeto y nuestros perros no son ninguna excepción.

Iniciar el camino de la educación canina basada en el respeto (amable, en positivo o como queramos llamarla) es mucho más fácil de lo que pensamos, solo se trata de analizar, buscarle el sentido, pararse a ver si el camino que llevamos es bueno, si nos sentimos cómodos con él, si somos capaces de ponernos en el lugar de nuestro perro… A partir de ahí la maquinaria se pone en marcha y no hay vuelta atrás, lo haremos mejor, lo haremos peor, nos corregirán, nos daremos cuenta de que estamos cometiendo errores… pero, irremediablemente, ya habremos mejorado la relación con nuestros perros y también nos habremos convertido en mejores personas…

Y ecuerda lo más importante…. ¡No te olvides de disfrutar de tu perro!

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Nancy, la perrita de la foto (foto de @andreslopezphoto – @Fotopets) no ha sido, ni mucho menos tratada con respeto. Si quieres darle la oportunidad que se merece, puedes ponerte en contacto con Hoope.org:

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