Covid-19 y perros ¿Y cuando acabe la el confinamiento qué?

Covid-19 y perros

Covid-19 y perros

Mucho se está hablando en estos días de los problemas que el confinamiento puede generar en el bienestar de nuestros perros. Aunque ya nos hemos pronunciado sobre ello y hemos visto como algunos profesionales están tratando en sus páginas web y redes sociales este tema desde un punto de vista muy acertado (al menos en nuestra humilde opinión), antes de entrar en harina haremos un resumen de nuestra postura respecto al efecto que el confinamiento tiene en nuestros perros.

Como siempre decimos, cada perro, cada persona, cada relación, cada entorno… es un mundo. Por lo tanto, generalizar (en este caso y en otros), supone ya un mal punto de partida. Aún así, nos atrevemos a decir que, si antes de todo esto estábamos haciendo las cosas bien, en la mayor parte de los casos, el confinamiento no debería ser un problema para nuestros perros, mas allá del proceso de adaptación que todo cambio de rutinas implica. Eso no quiere decir que la situación sea la idónea ni que no haya muchos casos en los que la misma suponga un problema para nuestros perros y/o para nuestra relación con ellos (por ejemplo, si acabamos de adoptar un cachorro, si estábamos trabajando para solucionar determinados problemas, etc.) pero, en la mayor parte de los casos, los problemas de nuestros perros relacionados con el confinamiento, vendrán más de nuestra dejadez y/o de nuestros propios problemas, que de los suyos propios (no compensar esos paseos más cortos con ejercicios olfato, juegos interactivos, cosas para roer, etc., nuestro mayor estrés y/o ansiedad, los conflictos en nuestra casa o en las de los vecinos, etc.). En muchos casos, incluso, sin quererlo, tendremos unas condiciones perfectas para solucionar (o al menos empezar a hacerlo) problemas con nuestros perros (perros con miedo a salir a la calle, a los coches, con estrés, ansiedad….) por lo que el confinamiento no solo no tiene por qué ser un problema sino que puede ser una gran oportunidad…

Dicho esto, volvemos al principio y a la razón de ser de esta publicación. Parece que todo el mundo da por hecho que el problema de nuestros perros es el confinamiento y que la vuelta a la normalidad supondrá su liberación y vuelta a la felicidad. Ya sentimos volver a ser los aguafiestas pero esa normalidad que, muchas veces, no hacía felices a nuestros perros (ni a nosotros mismos), seguirá sin hacerlo, porque, en la mayor parte de los casos, los perros no necesitan paseos más largos, mas ejercicio físico, etc. sino que lo que necesitan es que les conozcamos mejor, que nos pongamos más en su lugar, que hagamos más esfuerzos por ellos… Muchas cosas que no cambiarán por el simple hecho de que llegue el día en el que de nuevo podamos salir libremente a la calle. Es más, esa vuelta a la normalidad volverá a implicar un cambio de rutinas, una exposición a fuentes de estrés y situaciones (movimiento, ruidos, relación con otros perros y personas, etc.) a las que no se han tenido que enfrentar durante semanas, por lo que ese cambio que seguramente será bueno para la mayor parte de nosotros, no tendrá por que serlo para nuestros perros.

Eso sí, en muchos casos, exactamente igual que decíamos cuando hablábamos de esta etapa de confinamiento, tendremos una oportunidad de oro para empezar «de cero» con nuestros perros (perros con reactividad, que no se relacionaban bien con otros perros, etc.) o para dar continuidad a esa mejoría que «nos ha regalado» el confinamiento (con esos perros que comentábamos anteriormente, con miedos, estrés, con los que no teníamos un buen vínculo…), etc.

En la mayor parte de los casos, el confinamiento, en si mismo, no es ni bueno ni malo para nuestros perros, igual que no lo será el final del mismo. En definitiva, no supondrá nada distinto de lo que pasa con cualquier otra situación o problema de nuestros perros (no creemos en problemas universales ni en soluciones universales). Lo que si que tenemos, desde ya mismo, es una oportunidad de oro para reflexionar para aprender sobre los perros y, sobre todo, de ellos, para mejorar el vínculo, para preparar el terreno para el día de esa liberación que tanto esperamos… Si lo hacemos, todo lo que pase, tanto ahora como después, servirá para mejorar la relación con nuestro perro, pero, si no lo hacemos, no nos engañemos, antes o después todo volverá a estar como estaba antes de la llegada del Covid-19 o peor…

Para finalizar, os recordamos que contratar los servicios de un BUEN educador canino que nos guíe en todo este camino será, sin ninguna duda, una gran ayuda para lograr ese objetivo de que que esta/s etapa/s de cambio se convierta/n en el principio de una mejor relación con nuestros perros.

Y recuerda lo más importante… ¡¡No te olvides de disfrutar de tu perro!!

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Muchos perros, como Damon, el guapo de la foto, siguen esperando un hogar. Incluso en esta época de confinamiento siguen abandonándose perretes que pueden tener una oportunidad gracias a protectoras como Hoope. Si quieres darle a alguno la oportunidad que se merece, puedes ponerte en contacto con Hoope.org:

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