CAE6CEF2-16C0-4911-A7C3-1D89AE4DE989Sí, sabemos que la pregunta es muy amplia, que podemos hacerlo de muchas formas y que depende del tipo de recuperación que hablemos pero en esta ocasión nos vamos a centrar en algo que nosotros y mucha otra gente que trata o convive con perros con problemas, sufrimos muy a menudo: la dejadez, insolidaridad y, esperemos que en la mayor parte de los casos, desconocimiento de otras personas.

Hace años que proyectos como “The Yellow Dog Proyect”  intentan poner soluciones a este problema (en este caso, mediante el uso de un lazo amarillo, atado a la correa o al arnés o collar de nuestro perro, que indica que el perro necesita distancia, ya sea por problemas físicos, de comportamiento, etc.). Estamos seguros de que, si se potenciase su conocimiento y uso (de esta iniciativa o cualquier otra similar), ayudaría a muchos perros y personas ya que, como decíamos al principio, en muchos casos la gente no ayuda por desconocimiento (del lenguaje canino, de lo que es bueno y malo en estas situaciones, etc.) pero ¿que pasa con esa gente que directamente no quiere ayudar? En esa gente y en las situaciones que provocan es en lo que nos vamos a centrar:

Hay personas que hacen un flaco favor a los perros y, por supuesto, a las personas que si que dan ejemplo y trabajan cada día para mejorar la relación entre ambas especies. Esas personas seguramente son las mismas que, por ejemplo, no recogen los excrementos de sus perros, que habitualmente demuestran su falta de educación tanto en el trato hacia su perro, como a otros perros y personas, y que, ciñéndonos a lo que nos ocupa, nos puede crear grandes dificultades cuando tenemos un perro que está intentando recuperarse.

Como ejemplo, Bahía, la perrita a la que estamos intentando buscar un hogar, ha tenido la mala suerte de encontrarse un par de veces con una persona que lleva dos perros completamente descontrolados (sueltos, estresados, corriendo de un lado para otro, metiéndose en el asfalto con el riesgo que conlleva para ellos…) la primera vez que nos la encontramos, uno de sus perros arrolló a Bahía varias veces, acosándola y provocando que, ante la  mirada impasible de su “guía”, tuviese que intervenir para pararle porque Bahía huía de él completamente aterrada. Tuve que pedirle que, por favor, cogiese a su perro y lo único que hizo fue llamarles mientras se alejaba con total despreocupación. Después de varios intentos de llamada, con pocas ganas, cuando parecía que al fin se iban con ella, volvieron otra vez para seguir con el acoso, como era de prever.

La segunda vez que nos encontramos con ella, tres cuartas de lo mismo. Ni se inmutó a pesar de ser evidente el mal rato que pasó Bahía la primera vez que se encontraron y el que estaba pasando en ese momento.

A Bahía, una perra con miedo que necesita pocos sobresaltos e ir muy poco a poco, le supuso un claro retroceso en su recuperación y hemos necesitado mucho esfuerzo para volver al punto en el que estábamos. ¿Y que queremos decir con esto? Que en casos como este, de nada hubiese servido ponerle un lazo amarillo a Bahía porque a esta mujer “amante de los perros” le hubiera dado exactamente lo mismo.

Así que esta publicación no tiene otro fin que solicitar a todas las personas que comparten su vida con un perro que intente dar ejemplo y que hagan todos los días un esfuerzo de empatía, civismo, educación…. para mejorar la convivencia entre todos (su perro y el resto de personas y perros que se encuentre por el camino, lo agradecerán).

Recuerda, si identificas en un perro alguna de las señales siguientes, dale espacio, sujeta a tu perro si está suelto, pregunta antes de hacer nada, etc.:

  • Perro con un lazo amarillo
  • Perro con signos de estar en recuperación “veterinaria”
  • Perro sujeto por correa: cuando observamos que su “guía” se quiere apartar, tiene problemas para contenerlo, etc.
  • Perro en el que apreciamos señales de miedo, indefensión, etc.
  • Perro en el que apreciamos señales de “reactividad”, “agresividad”, etc.
  • Perros que están siendo educados
  • Siempre que un “guía” nos pida que le demos espacio (es muy importante también que perdamos el miedo a pedir amablemente a la gente que no toquen a nuestro perro, que no se acerque, etc.)

Por supuesto, ninguno de estos indicadores nos debe servir para demonizar al perro. Se trata de ayudarle en su recuperación, no de catalogarle.

En resumen, si queremos mejorar la relación entre perros y personas todos deberíamos esforzarnos en dar ejemplo cuando paseamos con nuestros compañeros de cuatro patas. Concretamente, debemos acostumbrarnos a informar a otros “guías” cuando nuestro perro está “en recuperación” (la iniciativa del lazo amarillo nos parece una buena iniciativa, pero como hemos dicho, habrá casos, en los que no valdrá de nada y deberemos perder la vergüenza a comunicarnos con el resto de personas) y a respetar a los perros que veamos que necesitan nuestra ayuda (activa o pasiva), lleven lazo o no lo lleven… ¿como podemos ayudar a un perro en recuperación? Al menos dale espacio.

Y sobre todo recuerda lo más importante… ¡¡¡no te olvides de disfrutar de tu perro!!

Por favor, ayúdanos a encontrar un hogar definitivo para Bahía!!!! Muchas gracias!! (pincha aquí para ver mas información)

DIFUNDE!!!

Puedes consultar todas nuestras publicaciones siguiendo este enlace.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s