dogminancia-diversión perro

Los que nos seguís habitualmente, os habréis dado cuenta de que siempre finalizamos nuestras publicaciones recordando lo mas importante cuando nos relacionamos con nuestros amigos peludos: disfrutar de ellos!! Parece algo obvio pero si te das un paseo por cualquier parque, en seguida te das cuenta de que un gran número de personas se han olvidado de los motivos que les llevaron en su día a compartir la vida con un perro y los sufren, en lugar de disfrutarlos (algo que, inevitablemente, hace que sus perros y otros perros y personas también sufran con esta relación).

Muchas veces nos complicamos la vida innecesariamente y queremos llevar a nuestro perro junto, constantemente. Probablemente, alguien nos ha dicho que debería ser así o lo hemos visto en algún programa de la tele pero ¿nos hemos parado a pensar si este empeño nos está aportando algo positivo o por el contrario nos está haciendo la vida mas difícil  a nosotros y a nuestro perro? Si no hacemos esta reflexión, es muy probable que perdamos la perspectiva, nos empecemos a olvidar de disfrutar de nuestro perro y nos acabemos metiendo en problemas. Muchas veces, por ejemplo, con una correa mas larga y con entender que el perro necesita oler cosas, cambiamos un paseo de sufrimiento por un paseo de disfrute.

Algunas personas nos dicen que su perro se pone muy nervioso cuando ve a otros perros y que pasear con él se ha convertido en un infierno porque no son capaces de contenerlo ¿probaron alguna vez, por ejemplo, a soltarlo y dejarle que se relacionase? Muchas veces el perro solo tiene ansiedad por relacionarse con otros perros porque nunca se lo permitimos (típico bucle, que comienza porque nuestro perro una vez se enzarzó con otro y, por miedo a que volviese a pasar, nunca mas le volvimos a dejar relacionarse libremente y sin interferencias). Mucha gente pasará 15 años “sufriendo” a su perro y haciéndole sufrir a él, cuando la solución… ¡¡¡hubiese sido tan fácil!!!

Cuantas veces vemos, también, a la gente desgañitándose, enfadados, porque llaman a su perro y éste no les hace ni caso. Cuando era solo un cachorro le llamábamos y  y nos enfadábamos porque no venía y cada vez hacía menos caso y nos enfadábamos mas…. ¿alguna vez nos paramos a pensar en que, a lo mejor, empezamos la casa por el tejado? Queríamos que nuestro perro fuese perfecto y, claro, también leímos que cuanto antes empezásemos mejor…. y nos olvidamos de disfrutar de él!! Y algo que podía haber “aprendido” con diversión para ambos se convirtió en una pesadilla también para los dos…

También en nuestra casa, muchas veces, nos olvidamos de disfrutar de nuestro perro y podemos pasarnos toda una vida maldiciendo porque nuestro amigo de cuatro patas nos ha roto todos nuestros objetos mas valiosos, nos gruñe cuando come o nos echa de la cama… “Problemas” que se podrían solucionar siendo proactivos, dedicándole mas tiempo a construir y a entender a nuestro perro y menos a destruir y a culparle de nuestros problemas.

Podríamos poner muchos ejemplos pero creemos que cualquiera es capaz de acordarse de ese vecino que por distintas circunstancias se ha olvidado de disfrutar de su perro, de ese peludo con la mirada apagada con el que siempre nos cruzamos o de ese otro que siempre pasea con los ojos fuera de sus órbitas mientras un collar metálico le machaca el cuello. Son muchos los “falsos motivos” por los que dejamos de disfrutar de nuestro perro pero generalmente todo se reduce a que perdemos la perspectiva, nos olvidamos de los verdaderos motivos por los que elegimos compartir la vida con él y elegimos soluciones complicadas para “grandes problemas” que, en realidad, suelen ser pequeños problemas fáciles de resolver (al menos mas fáciles de lo que pensamos cuando no basamos la solución en el respeto y conocimiento del perro), y que nos hacen meternos en esa espiral de frustración y estrés, que tantos problemas causa en la relación perro-humano.

Así que ya sabes; si tienes una buena relación con tu perro y cada día disfrutas de su compañía, enhorabuena, no dejes que nada lo enturbie y sigue saboreando cada momento. Pocas satisfacciones y pocas relaciones son comparables a las que tienes con un perro feliz con el que tienes un buen vínculo. Y si estás leyendo estas líneas y no eres capaz de disfrutar de tu compañero como te gustaría… relájate, no le des tanta importancia a las cosas. Seguramente tu perro no tiene tantos problemas como piensas, seguramente no es tan importante que no acuda a la llamada a la primera, ni se relacione tan mal con otros perros como tú piensas.  Conoce mejor a tu perro, respétale, cambia tu forma de relacionarte con él (a veces pequeños cambios lo cambian todo de forma sorprendente) y, si es necesario, busca un buen profesional que te ayude a hacerlo pero, recuerda: pase lo que pase….   ¡¡¡¡No te olvides de disfrutar de tu perro!!!!

Puedes consultar todas nuestras publicaciones siguiendo este enlace.

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