Dogminancia. Perro protege comida

Cuando Bahía llegó a nuestra casa (sigue buscando un hogar definitivo y podéis conocer mas sobre su historia y como adoptarla siguiendo este enlace), vimos que gruñía si nos acercábamos al plato cuando estaba comiendo. Yo sabía que no era un problema, pero en ese momento pensé que podía escribir un artículo que fuese de utilidad para toda esa gente que si hubiese pensado que lo era.

Bahía llegó a nuestra casa muy delgadita por lo que no era difícil darse cuenta de que, entre otras cosas, había pasado mucho hambre en los primeros cuatro meses de su vida. También era fácil darse cuenta de que tenía mucha ansiedad por comer y que se volvía loca con el solo hecho de anticipar lo que se le iba a poner delante. Con esos ingredientes, muy tontos tendríamos que ser si cuando nos gruñó al acercarnos a su plato, no nos hubiésemos dado cuenta de que la perra no era dominante, ni quería demostrar quien mandaba, ni se iba a convertir en una tirana en el futuro, etc.

Bahía simplemente tenía miedo a quedarse sin comer y fue de agradecer que, a pesar de todo el miedo y estrés que tenía, hiciese el esfuerzo de comunicarse con nosotros y avisarnos de que no era un buen momento para molestarla.

Si nos hubiésemos puesto nerviosos, hubiésemos pensado que algún día nos iba a morder, que había que tener mano dura para que no se nos fuese de las manos, etc. hubiésemos comprado muchas papeletas para tener un problema real que, hasta ese momento, solo existía en nuestra cabeza.

Si nos ponemos en el lugar de la perra, no debe ser fácil vivir cinco meses pasando hambre, con dolores, desorientada… y pasando quien sabe cuantas vicisitudes. Y de repente alguien te coge de la protectora, te lleva a su casa (con todo el estrés que eso conlleva) y te pone delante un manjar…. que luego te quiere robar!!

¿Que os queremos contar con esto? Que lo primero que hay que entender es que el perro no quiere demostrar su jerarquía ni que nos gruña tiene por qué suponer un problema en el futuro. Simplemente tenemos que entender que el perro puede tener miedo, sentir que le molestamos mientras come, que el estrés le puede hacer reaccionar de forma desmesurada, etc.

¿Y ante eso que podemos hacer? No molestarles. Nuestros abuelos ya decían que nunca había que molestar a un perro cuando comía, pero parece que no les estamos haciendo demasiado caso….. Generalmente, los perros tardan muy poco en comer por lo que no parece un esfuerzo muy grande conseguirlo….. Y alguien se puede preguntar ¿y si en ese momento aparece un niño y el perro le muerde? Creo que era Rosie Lowry en uno de sus libros, la que decía que si no puedes evitar que durante un minuto nadie moleste a tu perro, igual no deberías tener un perro…. y, sin ánimo de ofender a nadie, nos atrevemos a decir que si no eres capaz de evitar que tus hijos se acerquen a molestarle, igual tampoco deberías tener niños….

Pero, ¿y si mi perro ya me ha mordido o quiero asegurarme de que el “problema” no aparezca o de que mi perro no muerda a alguien por proteger la comida? Pues también es muy fácil:

Además de no molestarles (tal y como hemos explicado anteriormente), nuestra tarea consiste en hacer entender al perro que no tiene nada que temer y, como siempre, habrá que hacerlo todo progresivamente (más o menos en función de si el perro ya ha avisado o no, de si el perro ha mordido, del nivel de estrés, etc.):

Primero, acostumbraremos al perro a nuestra presencia y tendremos que permanecer siempre cerca de él mientras come, sin forzar la situación y sin agacharnos, justo antes del punto en el que el perro empieza a sentirse incómodo. El objetivo es que el perro se acostumbre a que estemos a su lado mientras come y que entienda que no tiene nada que temer. Según vayan pasando los días y veamos que el perro se va acostumbrando a nuestra presencia, podremos ir acercándonos progresivamente, hasta el punto en el que estemos pegados a él. Según nos vayamos acercando, podemos empezar a echarle trocitos de comida en el plato (algo que le guste, distinto a lo que esté comiendo en ese momento), sin molestarle y sin agacharnos. Solo con el paso de los días, si vemos que lo tolera, podremos ir agachándonos cada vez mas, hasta el punto de agacharnos al lado de él y cerca del plato. Ojo, cuando el perro está muy estresado podría pasar directamente a la agresión, sin ningún tipo de aviso (por lo que habrá que tener en cuenta la situación del perro, debiendo pasar la solución, en estos casos aún con mas motivo, por diseñar un buen plan de reducción de estrés). No os confiéis y no forcéis la situación, cuanto mas progresivo lo hagáis, mejor y mas fiable será el resultado, evitando volver hacia atrás en el proceso y generar situaciones de peligro.

No hay mas secreto: no molestes a tu perro ni dejes que nadie le moleste mientras come,  ayúdale a entender de forma progresiva que el entorno no es una amenaza para él sino todo lo contrario  y ni tu perro ni tú os tendréis que preocupar por nada….

Y recuerda lo mas importante…. ¡¡¡No te olvides de disfrutar de tu perro!!!

Por favor, ayúdanos a encontrar un hogar definitivo para Bahía!!!! Muchas gracias!! (pincha aquí para ver mas información)

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Puedes consultar todas nuestras publicaciones siguiendo este enlace.

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