Fresh: el perro que no tenía botones

Fresh: el perro que no tenía botones

Fresh era un bonito cachorro de pastor alemán cuando Verónica y Bea lo compraron. A pesar de que a ambas les encantaban los perros, ninguna de ellas había compartido antes su vida con uno, por lo que antes de integrar a Fresh en su hogar, le dedicaron muchas horas a buscar información en la red, compraron libros de adiestramiento para cachorros, etc. Tenían claro que comprar un perro era una gran responsabilidad, por lo que no querían dejar ningún detalle al azar.

Pero en cuanto Fresh llegó a casa, rápidamente se dieron cuenta de que no todo era como les habían contado que iba a ser, ni como siempre se habían imaginado que sería. El cachorro no utilizaba los empapadores para hacer sus necesidades, les rompía los zapatos, el mobiliario de la casa, etc., no quería andar en los paseos, cuando se iban de casa se pasaba el día llorando (por lo que rápidamente llegaron las quejas de los vecinos)….

Verónica y Bea también disfrutaban mucho de él y de su compañía, por lo que los meses fueron pasando entre disgustos y alegrías, entre frustración y diversión…. y Fresh se convirtió en un precioso y vigoroso joven de dos años al que adoraban, pero al que no terminaban de entender ¿por qué se peleaba con otros perros si le habían socializado desde pequeño? ¿por qué tiraba de la correa si habían sido firmes con él desde el principio y «habían aprendido a manejar bien la correa»? ¿por qué saltaba sobre las visitas, montaba a otros perros o perseguía a los corredores con los que se encontraban? Eran muchas las preguntas que se hacían y a las que no encontraban respuesta.

Y como suele pasar en la vida cuando no se identifican los problemas y no se les pone solución, poco a poco la bola se fue haciendo más grande y fueron normalizando el evitar a otros perros, el regañarle constantemente, el disfrutarle en casa y sufrirle en la calle, el probar todas las soluciones milagrosas que los encantadores de perros les aseguraron que funcionarían… Todo ello, por supuesto, pensando que su perro tenía algún extraño problema que no tenía solución. Como iban a pensar otra cosa ¡Si se habían esforzado tanto en aprender todo tipo de información sobre perros, en enseñarle y en poner solución a sus problemas!

Y es entonces cuando decidieron contratar los servicio de un adiestrador que les habían recomendado (uno de esos buenísimos e infalibles), pero tampoco funcionó y los problemas incluso se incrementaron. Definitivamente le había tocado el perro defectuoso en el reparto.

¿Qué futuro les esperará a Fresh, Verónica y Bea? Es difícil saberlo. Es probable que los problemas de Fresh se vayan incrementando hasta que ocurra un suceso que «obligue a tomar decisiones», pero también podría ser que Verónica y Bea consigan encontrar un punto que, seguramente, no sea el mejor, pero les permita mantener una convivencia decente con Fresh (que incluso les permita disfrutarle en determinados momentos).

Incluso podría pasar que Verónica y Bea lean algo en la red que «les encienda la bombilla» y les lleve a cambiar el rumbo, o que contraten a un buen educador canino que les ayude a entender lo que está pasando y les enseñe a disfrutar de Fresh. Porque Fresh es un perro como cualquier otro, ni mas ni menos. Un perro sin botones de encendido y apagado y sin posibilidad de reseteo, pero un perro que está dando lo mejor de él y, seguramente, solo está esperando que se le escuche y se le entienda…

Moraleja: Los perros no tienen botones ni son máquinas producidas en serie. Son individuos marcados por sus características, sus vivencias, sus circunstancias… y por como les tratamos y nos relacionamos con ellos. Desconfía de cualquier blog, adiestrador, etc. que se aleje de esto y que proponga soluciones universales, infalibles, etc. o que aparente ser un semidios con un don especial para relacionarse con los perros, ya que cuando lleguen los problemas toda la culpa será tuya (por no hacer las cosas como deberías) o del perro (por ser el perro «defectuoso», el caso irresoluble….). Si tienes problemas con tu perro, infórmate bien, asesórate bien, busca un buen profesional, aprende a entender a tu perro y ponle en el centro de todo. No tiene botones, pero tiene otras muchas cosas que ofrecerte…

Y recuerda lo más importante… ¡No te olvides de disfrutar de tu perro!

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Zeus, el perro de la foto, no tiene ningún botón pero tú puedes tocar los necesarios para conseguir hacer su vida más feliz. Si quieres darle la necesidad que se merece, puedes ponerte en contacto con Hoope.org:

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