Como ayudar a un perro con miedo a petardos o cohetes

miedo cohetes y petardos-dogminancia

Muchos perros sufren con el ruido de los petardos, cohetes y otros sonidos fuertes (oído mucho más sensible que el del ser humano, activación de mecanismos naturales de defensa ante lo desconocido, otros miedos y/o estrés que ya tenía el perro que potencian la reacción ante ese sonido, etc.). Además, para incrementar el problema, en épocas de festividad, se ven sometidos durante largos periodos de tiempo a eso que tanto miedo y estrés les genera, lo que dificulta bajar el estado de alerta del perro. A continuación vamos a intentar dar algunas pautas para que nuestros perros y nosotros mismos evitemos peligros y aprendamos a llevar mejor estas situaciones:

  • A pesar de todo, el petardo no es el enemigo: Cada vez está todo más polarizado y cada vez vemos a más gente insultando en las redes sociales a las personas que tiran petardos y, al mismo tiempo, cada vez vemos a la gente  tirarlos con mas saña…. Entendemos la rabia e impotencia que sienten las personas que sufren esos momentos con sus perros pero no creemos que sea el camino correcto. Aún aplicándose las leyes (algo casi utópico a día de hoy) siempre habrá ayuntamientos y personas que lo hagan por lo que si queremos ser proactivos y no tener disgustos con nuestros perros deberemos entender que el problema no es el petardo, sino la percepción que nuestro perro tiene de él. Somos plenamente conscientes de lo que supone para algunos perros y de la angustia que sienten las personas que conviven con ellos pero vemos mucho más útiles algunas iniciativas  que hemos visto últimamente, como la de poner carteles indicando que en esa zona hay un perro con miedo a los petardos o las de algunos ayuntamientos que han empezado a ofrecer clases para enseñar a perros y personas a llevar mejor esa situación o han cambiado los fuegos artificiales tradicionales por fuegos artificiales sin sonido. No creemos que la solución esté en el enfrentamiento sino en concienciar a la gente para aprender a vivir en comunidad, ponerse en el lugar del vecino, tener respeto por todos los seres vivos, etc. y, sobre todo, en el caso que nos ocupa, en enseñar a las personas a llevar mejor esas situaciones y ayudar a su perro.
  • Nuestra actitud es fundamental: El miedo puede tener distintos orígenes (genéticos, físicos, etc.), aunque, como siempre, la mayor parte de las veces, para encontrar la solución, no habrá que centrarse en un único aspecto. En cualquier caso, se ha demostrado en distintos experimentos que la forma en la que las personas tenemos de reaccionar ante el estímulo suele ser parte fundamental en el origen del problema por lo que deberíamos mostrar calma, cotidianidad y seguridad ante eso que para nuestro perro es o puede ser una amenaza. Ser un referente de calma para nuestro perro es fundamental para ayudarle a entender que esa situación no es tan terrible como él piensa. Igualmente, deberíamos ser cuidadosos con no reforzar ese miedo pero, ojo, eso no significa ignorar a nuestro perro, como siempre se suele decir, sino más bien restarle importancia a todo lo que pasa y dar un aire de cotidianidad a ese sonido. Ignorar a nuestro perro en una situación en la que solicita nuestra ayuda implicará que se sienta más desvalido y que dejemos de ser ese referente que él necesita. Sin embargo, una compañía calmada, un referente que le presente una alternativa  o una distracción, que le haga percibir ese momento de una forma mas amable, etc. serán elementos básicos para solucionar el problema. No se debería confundir no reforzar un comportamiento con ignorar a nuestro perro.
  • Hay que trabajar durante todo el año: No puedes pretender que tu perro reaccione bien a los petardos en navidad o en las fiestas de tu pueblo si el resto del año no has hecho nada para trabajar el problema. Los petardos y cohetes se suelen tirar en épocas de festividad por lo que lo mas habitual es que tu perro se vea sometido al ruido durante, al menos, tres o cuatro días seguidos… Muchos educadores caninos ven esta discontinuidad como una desventaja para trabajar el problema pero nosotros lo vemos como una oportunidad ya que tendremos largos periodos de tiempo en los que el perro no se ve sometido a ese estrés y que podremos aprovechar para mejorar su estado emocional, practicar alternativas que le hagan sentir mas seguro, etc. ¿por qué no presentar a nuestro perro eso a lo que teme de una forma mas progresiva, mas amable… e incluso haciendo que lo relacione con algo positivo? Eso sí, siempre siendo muy cuidadosos con no sobrepasar el umbral que es tolerable para nuestro perro, pues de lo contrario solo incrementaremos el problema (ante la duda, siempre menos sonido, menos veces, más lejos…etc.).
  • Facilitar a nuestro perro un lugar seguro: No somos muy fans de los transportines aunque para estos casos puede ser una buena idea (los perros suelen sentirse mas seguros en lugares pequeños, con techo bajo…)  Pero puede ser cualquier otro lugar: su cama, una habitación o cualquier sitio donde nuestro perro se sienta bien y en el que le ayudemos a sentir que es un lugar en el que puede estar tranquilo, «siempre pasan cosas buenas» (le damos algo para roer, un juguete, nos sentamos con él a hacerle caricias o masajes, etc.). Será bueno que pensemos donde nos interesa que sea ese lugar (normalmente suele ser el punto mas alejado de la calle y, por tanto, de la fuente del ruido) pero puede que ese lugar al perro no le guste, que allí no se sienta seguro o se sienta mejor en otro lugar, etc. por lo que hay que ser observador y cuidadoso con la elección…
  • Darle alternativas o formas de distraerse: Si nuestro perro está entretenido con algo que le motiva, le distrae, le ayuda a liberar estrés, etc. será mucho mas fácil que lleve mejor a esa situación que tanto miedo le da. Si, adicionalmente, le ponemos una música relajante de fondo que, además, ayude a atenuar ese sonido que le aterra habremos dado otro pasito para mejorar el problema (sin pasarse de volumen, claro, porque en ese caso no haremos mas que incrementar el problema. Se trata de relajarle y de camuflar el sonido, no de asustarle más…).
  • No dejar al perro solo en casa: Mucha gente se lleva las manos a la cabeza cuando llegan a casa y ven los destrozos que ha hecho su perro, que se ha hecho sus necesidades en la vivienda o simplemente al encontrarse a su perro bloqueado y completamente aterrado. Si puedes evitarlo, mejor no dejarle solo en esos momentos en los que sabes que puede pasarlo mal. Se trata de una fobia, un miedo irracional, por lo que el perro lo canalizará de la forma que pueda, no de la que quiera…
  • Llevarle siempre con correa: si tu perro tiene pánico a los petardos será mejor que no te la juegues y le lleves siempre con correa en la épocas críticas. Son muchos los perros que desaparecen o son atropellados al huir del sonido.  Además, por si acaso, será bueno que le pongas alguna chapa o distintivo con los datos de contacto ya que está demostrado que las posibilidades de encontrarlo sano y salvo se incrementan exponencialmente.
  • Masajes, bandas y camisas anti estrés: Pueden ayudar a nuestro perro a estar mas relajado pero habrá que ser muy observador y analizar si realmente es así, cuando es bueno realizar esos masajes en función de la efectividad de los mismos, del estado emocional del perro, de como actúen sobre él en uno u otro momento, etc. Igual con las camisas anti estrés: les pueden ayudar pero, por ejemplo, si a nuestro perro le asusta que le pongas un chubasquero difícilmente le va a relajar que el día D le pongas directamente una camisa anti estrés…
  • Tratamientos con feromonas u otros productos veterinarios: Digan lo que digan sobre  las feromonas, no está demostrada su utilidad en todos los perros así que no hagáis caso de los predicadores que «las venden» como la solución definitiva…  (lo que no quiere decir que no funcionen). Nosotros no las utilizamos por lo que no somos los más adecuados para hablar sobre ellas aunque si que parece que pueden ser una buena ayuda en determinados casos (por supuesto, los calmantes sí que funcionan pero creemos que no deben utilizarse como recurso fácil y solo deberían utilizarse en casos muy concretos y con la prescripción de un veterinario. Los calmantes atenuarán los síntomas pero no serán la solución). También se utilizan Flores de Bach y otros tratamientos alternativos con los que nosotros tampoco hemos podido comprobar su eficacia (en este caso si los hemos utilizado en alguna ocasión pero, como decimos, no hemos podido demostrar su eficacia).
  • Educadores caninos: siempre recomendamos contratar los servicios de un buen educador canino. Más aún en casos de miedos severos en los que la ayuda de un profesional puede marcar la diferencia entre el éxito o el fracaso. Eso sí, como siempre  decimos, os recomendamos que busquéis un buen profesional, que no utilice métodos aversivos ni arcaicos y cuyo método esté basado en el conocimiento y entendimiento del perro y su relación con todo lo que le rodea…

Son muchas más las cosas que se pueden hacer. En esta entrada, hemos dejado solo unas pautas y/o consejos que pueden ayudar a nuestro perro y a nosotros mismos a resolver el problema, a llevarlo mejor o a mitigar las consecuencias pero el tratamiento de la acustofobia puede ser complejo y requerir mucha observación y modificaciones en todo el proceso, por lo que os recomendamos informaros lo mejor posible y/o contar con un especialista que os ayude a resolver el problema.  En cualquier caso, la prevención es siempre la mejor solución. Si tienes un cachorro o has adoptado un perro adulto del que no conoces sus reacciones, ya sabes, demuéstrale seguridad y calma y, si tienes oportunidad, acompáñate de perros seguros y “sin problemas”, que también te ayuden a transmitirle que no tiene nada que temer, y vete preparando el terreno para evitar posibles problemas en el futuro…

Y recuerda lo mas importante… ¡¡¡No te olvides de disfrutar de tu perro!!!

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