El miedo en los perros abandonados
Es difícil para mi escribir este artículo. El que haya leído nuestra primera publicación entenderá que este tema siempre me recordará a Mi Pequeña y a todas las cosas que por desconocimiento no hice del todo bien con ella.
Gara fue abandonada dos veces en un año y a pesar de que pasó casi todo ese periodo en la protectora de animales, fue una perra maravillosa. Tuvo suerte. Por su fortaleza, por sus características, por el buen trabajo que hicieron con ella en la protectora y por distintos factores, que no siempre se dan, fue capaz de superar sus miedos hasta tal punto de que cuando llegó a nuestras vidas era una perra preparada para convivir con perros y personas (con sus cosillas, pero preparada) y cuando murió, podría decirse que, a pesar de todo lo que hicimos mal, era una perra con una vida «normal» (solo nos faltó un poquito mas de tiempo).
Por desgracia no todos tienen tanta suerte. Muchos mueren por el camino y otros llevan mucho peor que Gara su vida en la perrera o en la protectora. Es difícil para un cachorro pasar los meses que marcarán, en gran medida, las capacidades que tendrá el resto de su vida, rodeado de ladridos, excrementos, en un chenil de 2×2, asustado….. (sin mencionar el miedo y el estrés sufrido durante el tiempo que probablemente haya pasado en la calle). Incluso mas difícil es para un perro adulto que ha pasado su vida en un hogar, rodeado de «los suyos», perderlo todo y verse de repente en la calle para después, sin tiempo para asimilarlo, pasar a la perrera o a una protectora.
Parte de los perros que ingresan en una protectora, pasarán el resto de sus días allí y a pesar de que intentarán darles lo mejor, muchos de ellos sufrirán terribles consecuencias, tanto físicas como psíquicas (estrés, estereotipias, amputaciones…..) incluso algunos de ellos sentirán que vivir así no tiene sentido y se dejarán morir lentamente.
Otros tendrán mas suerte y serán adoptados. Una parte de ellos se adaptarán bien al cambio (cachorros, perros que son adoptados en pocos días o que tienen unas buenas características para la adaptación, etc.). A otra parte le costará adaptarse a su nueva vida, a pesar de que el cambio seguramente sea para mejor, y necesitarán de nuestra paciencia y ayuda.
- El perro «callejero»: Si tenemos un poco de empatía no es difícil imaginarse como se siente un perro al que han dejado tirado en la calle o que por algún motivo se ha perdido. Simplemente sienten pánico: coches pasándoles por todas partes, niños y no tan niños que les hostigan, personas que quieren capturarlos para ayudarles pero solo consiguen incrementar el miedo, hambre, cansancio…. Mucha gente se pensará que poco podemos hacer para solucionar ésto cuando la verdad es que son muchas las acciones que podemos llevar a cabo, tanto para evitar que se produzca el abandono, como para ayudarles en el caso de que ya se haya producido (promulgar leyes que consigan acabar con el abandono de perros, educar a nuestros hijos en el respeto a los animales y en su conocimiento, ponernos en su lugar para entender lo que debemos y lo que no debemos hacer, tratarles con delicadeza, llamar a la protectora de animales, etc.). En este punto, no es suficiente con lo que podamos hacer cada uno individualmente, necesitamos cambios profundos en la Sociedad que, necesariamente, tienen que venir de medidas llevadas a cabo por nuestros políticos, por lo que os animamos a firmar y difundir la Petición que realizamos al Gobierno de España para que tomen medidas al respecto, tal y como se hizo en Holanda en su día, con unos resultados excelentes, y/o a promover solicitudes similares en cada uno los países desde donde nos seguís (aprovechamos para dar las gracias a toda la gente que nos lee desde Venezuela, Colombia, Argentina, México, Alemania….) .
- El perro en la «perrera»: Supongamos que el perro ha tenido suerte y no ha muerto por el camino. En un primer momento, sentirá aún mas miedo del que tenía cuando estaba en la calle. Porque, probablemente, habrán tenido que capturarle, transportarle hasta la perrera, le habrán dejado en un frío chenil…. Nosotros sabemos que al menos ahora tendrá una oportunidad pero él todavía no lo sabe. Seguramente allí habrá gente que se preocupe por él, que intente hacer que se sienta mas seguro…. pero probablemente pase el tiempo y siga teniendo miedo y habrá un montón de elementos que contribuirán a ello (ladridos de otros perros -que también tienen miedo-, trasiego de personas y perros que pasan por su lado a toda velocidad, gritando, etc., falta de rutinas adecuadas, etc.) ¿Y que podemos hacer para solucionarlo? Mas que solucionarlo, en este punto, lo que podemos hacer es ayudar: Mejorando sus condiciones en la perrera, sacándoles a pasear, siendo respetuosos cuando les visitemos (movernos con calma, sin hacer mucho ruido….), mejorando la calidad de su comida. aliviándoles sus dolores, etc. Y lo fundamental para poder ayudarles cuando están en la perrera o protectora no mas que una cosa: colaboración. Cualquier ayuda es poca y podemos hacerlo de infinidad de maneras: hacerse voluntario, ser casa de acogida, ayudar económicamente, adoptar en lugar de comprar, apadrinar un perro, etc.
- El perro adoptado: Habitualmente pensamos que un perro adoptado, es un perro feliz y, aunque la lógica nos hace pensar que debería ser así, muchas veces la realidad es muy distinta de lo que nosotros pensamos, desde nuestro punto de vista humano, claro. ¿Cuantas veces hemos escuchado comentarios sobre la capacidad de adaptación de los perros abandonados y como aguantan todo lo que les echen solo por el agradecimiento de haberles acogido en nuestras casas? Sin embargo, no escuchamos nada de la «cara B»; de esos perros que tienen miedo a las personas o a quedarse solos, que defienden la comida, que tienen problemas para relacionarse con otros perros…. Y no lo escuchamos por que en esos casos, al principio, se suele pensar que todo esto es consecuencia de la vida que han llevado hasta que tuvieron la suerte de caer en nuestras manos, mientras que, según va pasando el tiempo sin que se solucione el problema (o incluso agravándose en muchos casos) se tiende a pensar que el perro hace las cosas porque quiere, porque es un perro dominante, etc. Pero en la mayor parte de los casos, lo que pasa es que no hemos tenido en cuenta el miedo que tenía el perro cuando llegó a nuestra casa. Aunque el cambio sea para mejor, el perro que saldrá de la perrera, será un perro estresado, al que el simple hecho de cambiar de casa le provocará un fuerte incremento en el nivel de estrés. Por lo tanto, es fundamental favorecer un aterrizaje suave del perro en el hogar, sin someterle los primeros días a muchos estímulos (visitas, parques para perros, etc.) y sin forzarle ni castigarle en ningún momento (hay que tener en cuenta que el perro ha estado «privado de libertad» durante mas o menos tiempo por lo que el simple hecho de correr, o relacionarse con otros perros puede ocasionarle dolores fisicos, estrés, etc). Lo mas importante durante los primeros días es ayudar al perro a relajarse y a confiar en nosotros. Ya tendréis tiempo después de enseñarle vuestras reglas, relacionarle con perros, etc. Aunque no está centrada en los perros abandonados, puede ser de utilidad la publicación que hicimos sobre como introducir un nuevo perro en casa, siempre teniendo en cuenta lo que hemos comentado sobre la importancia de una introducción gradual y libre de presión para conseguir tener un perro feliz y sin problemas en el futuro. Evidentemente, cada perro es un caso único por lo que nada mejor que observarle e intentar analizar como está llevando el cambio.
En resumen, el perro abandonado tiene miedo desde el momento en el que se ve en la calle (incluso antes, ya que probablemente también haya sido un perro maltratado), hasta el momento, en el que, «si tiene suerte», acaba siendo adoptado, alargándose más o menos en el tiempo en función de distintos factores. El objetivo no puede ser otro mas que conseguir un futuro sin perros abandonados en nuestras calles pero, mientras tanto, deberíamos hacer todo lo posible por eliminar o mitigar, ese miedo que las personas les hemos provocado. Aquí os hemos dejado algunos ejemplos pero son muchas las cosas que se pueden hacer, si bien todas ellas pasan por intentar ponerse un poquito en el lugar del perro. Solo así entenderemos la tragedia que supone la cifra de abandonos lamentablemente espectacular que tenemos en España (las cifras oficiales hablan de unos 150.000 al año, si bien todos sabemos que la cifra es mucho mayor…)
Si ya habéis adoptado un perro o tenéis pensado hacerlo, recordad siempre lo mas importante…. ¡¡¡¡ No os olvidéis de disfrutar de vuestro perro!!!! Y si estáis dudando si hacerlo o no, no tengáis miedo, solo sed responsables y analizad si estáis preparados para ello. Hay muchos perros, con características muy diferentes, esperando ser adoptados y si hacéis las cosas bien, os aseguramos que os devolverán todo lo que hagáis por ellos con creces….
Relacionado: Por favor, no lo hagas.
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