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¿Hablamos demasiado a nuestros perros? La importancia del silencio

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¿Hablamos demasiado a nuestros perros? Creemos que si. Y sobre todo pensamos que les hablamos de forma incorrecta y a destiempo, con lo que obtenemos perros estresados que han aprendido a ignorarnos y que, por supuesto, no nos prestan ningún tipo de atención cuando lo necesitamos.

Es evidente que los perros no entienden nuestro lenguaje pero, a pesar de ello, se esfuerzan de una forma sobrenatural por hacerlo. Es cierto que algunos tienen tanta habilidad para establecer asociaciones que son capaces de extraer la información adecuada entre toda la retaila de palabras que les soltamos, de una forma tan brillante que a nosotros no deja de sorprendernos. Pero, en general, nuestros perros echan humo cuando les hablamos (observad cuantas veces vuestro perro bosteza, se relame, se muestra nervioso….) porque igual que ellos se esfuerzan en entendernos, nosotros no hacemos ni la mas mínima intención de pensar que nuestro perro pertenece a otra especie en la que ni se habla ni, en condiciones normales, se utiliza  constantemente el ladrido para comunicarse.

A continuación algunos ejemplos que vemos habitualmente en los que las personas piensan que su perro es terco, dominante, sordo…. cuando lo que pasa es que no estamos sabiendo comunicarnos bien con él:

Sí. Pensamos que hablamos demasiado a nuestros perros, que les inundamos de información que les satura y que en la comunicación con ellos el silencio y la calma deberían ser parte fundamental. Podríamos poner muchos mas ejemplos de lo que puede ser el día a día de un perrángano medio, pero seguro que a vosotros también se os ocurren muchos.

Y no es que pensemos que no hay que hablar con ellos, sino que hay que hacerlo en el momento justo y de la forma adecuada: si en la relación con nuestros perros imperan el silencio y la calma y cuando les damos una indicación, esta es inequívoca, clara, en el tono adecuado y no contiene «ruido», además de incrementar notablemente las posibilidades de que nuestro perro nos entienda y nos haga caso, conseguiremos que no esté todo el día intentando traducirnos y que, por lo tanto, sea un perro mas relajado y además conseguiremos que cuando les decimos que les queremos o que son lo mejor que nos ha pasado en la vida, el perro también sea capaz de «entenderlo» sin la necesidad  de tener que traducirlo ya que, por el contexto, la entonación, etc. sabrá que no le estamos pidiendo que trabaje sino que solo le estamos dando cariño (muchos educadores caninos se echan las manos a la cabeza cuando se habla de decírles cosas bonitas a nuestro perro o de darles cariño. Se dice que les humanizamos, pero no estamos de acuerdo. Humanizar sería tratarles como humanos y los perros necesitan que se les trate como perros, pero eso no significa que haya que tratarles peor, sino que hay que ponerse en su lugar y entender que sus necesidades, forma de comunicarse, etc. en muchos casos y en muchos momentos son distintas que las nuestras. Hay ciertas necesidades que no son exclusivas de los humanos, por mucho que a algunos les moleste)

En resumen, deberíamos hablar menos a nuestros perros y, cuando lo hagamos, hacerlo de una forma clara y carente de ruido. Cuando hacemos esto, los perros lo agradecen y se muestran mucho mas atentos y receptivos en el momento que lo necesitamos ¿eso implica que no podamos darles cariño y decirles cosas bonitas? Ni mucho menos. Si hacemos las cosas bien, además, podremos hacerlo no solo para saciar nuestras necesidades, sino para que ellos también lo entiendan y cubrir las suyas!!!

Y recordad lo más importante…. ¡¡¡No os olvidéis de disfrutar de vuestro perro!!!

Por favor, ayúdanos a encontrar un hogar definitivo para Bahía!!!! Muchas gracias!! (pincha aquí para ver mas información)

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