Buenísimo y perros

Buenismo y perros.

En los dos años y medio de vida que tiene dogminancia.com hemos tenido la suerte de comprobar de primera mano como cada vez hay más gente que trata y conoce mejor a sus perros. Es cierto que son pequeños cambios y que queda mucho por avanzar, pero el cambio de tendencia ya está ahí, estos cambios han venido para quedarse y, además, estamos seguros de que crecerán exponencialmente, tanto en cantidad como en calidad, en los próximos años.

Sin embargo, en los últimos años, también vemos como hay un grupo que, quizás a la desesperada por ver como poco a poco se les desmonta el castillo de naipes que habían montado, hablan cada vez más del buenismo y de sus efectos catastróficos en la educación canina.

Antes de entrar en harina (perruna), tenemos que decir que no podemos entender como el ser humano ha podido llegar a desviarse tanto del camino correcto, transformando lo bueno en malo, hasta tal punto que hoy en día parece que ser buena gente es equiparable a ser ingenuo o tonto y ser mala persona es, muchas veces, sinónimo de listo y triunfador. Quizás sea esto lo que provoca que se empleen tantas energías en alertar sobre los peligros del buenismo, cuando parece evidente que los males de este tiempo que nos ha tocado vivir quedan más cerca del hijoputismo…

Una vez que nos hemos desahogado y quedado medio a gusto, toca hablar del buenismo en relación con la educación canina:

Hasta hace poco, los únicos que hablaban de buenismo eran los representantes de la rama mas clásica y dura (esos que hablan de la necesidad de dominar al perro, que utilizan sin complejos collares eléctricos, tirones de correa, etc.) pero últimamente se ha unido otro grupo, que va en aumento, que son los que dicen educar en positivo (y que, generalmente, se venden como psicólogos o coaches caninos, terapeutas cognitivo-emocionales y otra serie de nombres rimbombantes) pero dicen cosas como (frases reales escuchadas a profesionales):

  • Yo educo un 70% en positivo y un 30% tradicional: Como si simplemente fuesen estilos de juego y se pudiese elegir, según el interés de cada momento, uno u otro o como si ese 30% no implicase directa y automáticamente que no educas “en positivo”.
  • A los perros no se les puede meter en una burbuja: intentando explicar con ello que tratar bien a tu perro, protegerle de situaciones que le hacen daño o que no es capaz de gestionar, etc. además de imposible, le hace más débil o menos preparado para la vida real. Como si ya de por sí el mundo no fuese suficientemente hostil para ellos sin necesidad de que nosotros añadamos más amenazas.
  • El buen rollo está muy bien siempre que se pueda pero el perro tiene que saber quién manda: lo que implica que no hay “buen rollo” en ningún momento. Si el perro hace lo que queremos, le irá mejor pero si no lo hace…
  • Los perros viven en nuestra sociedad por lo que se tienen que adaptar a nosotros: Algo evidente pero que, sin pretenderlo deja al descubierto muchas cosas… ¿Qué pasa con la otra parte? ¿no sería más justo e inteligente que también nosotros hiciésemos algo por adaptarnos y mejorar su bienestar y, por ende, el nuestro?

Este tipo de gente, sean profesionales o no, tratan de justificar lo injustificable al mismo tiempo que venden que respetar al perro en cada momento y a la vez convivir bien con él es una quimera, locura o ingenuidad de buenistas. Es curiosa esa dualidad en la que dices hacer una cosa, para parecer moderno, reciclado y/o profesional, a la vez que criticas eso a lo que te quieres parecer…

Tratar de respetar a los demás (personas o animales) y de hacer las cosas bien en cada momento no es ser tonto ni buenista sino que es lo más ético e inteligente. Otra cosa es que sea lo más cómodo para nosotros, que siempre sea fácil llevarlo a cabo o que cometamos muchos errores por el camino…

Algunas de las cosas que nos suelen preguntar, con bastante mala leche (no sabemos si somos buenistas pero no somos tontos del todo), es si nosotros no nos equivocamos nunca, no hacemos nada que afecte a los animales, si nunca les forzamos, etc. Sí, señoras y señores, nosotros también nos equivocamos (y mucho) y no sabremos si somos buenistas o no, pero sí que tenemos claro cuál es el camino correcto. Equivocarse es humano, pero:

  1. Si uno tiene claro cual es el camino correcto hay ciertas cosas que nunca hará, con lo que ya se tiene mucho ganado. Con ello, además, evitaremos vernos en la difícil situación de tener que buscar justificación para lo injustificable (por ejemplo: excepcionalmente, le pongo el collar de ahorque porque es un perro difícil y esta herramienta, bien utilizada, me ayudará a tener un mayor control sobre él -según dicen el problema no es de la herramienta sino de que la gente, que es muy tonta, no sabe utilizarla correctamente-).
  2. Cuando uno es capaz de asumir sus errores sin buscar excusas ni culpar a los demás, también tiene mucho terreno ganado. Por ejemplo, si pierdo los nervios con el perro y le grito, no me quedará más remedio que asumir el error, “pedir perdón”, intentar aprender de ello y seguir por el camino correcto, exactamente igual que haría si gritase a mi novia, a mi hermana o a mi padre. El hecho de que no seamos perfectos no nos legitima para quitarle hierro al asunto y seguir haciendo lo que nos parezca.

¿Es una quimera estar convencido de que perros y personas convivirían mucho mejor si eliminamos de esta relación el miedo, el dolor y las correcciones?

¿Es de buenistas pensar que los perros nunca son el enemigo y que la empatía, el conocimiento, el respeto, etc. son la clave para entenderlo y solucionarlo todo?

¿Es una utopía creer en un mundo mejor en el que las personas no solo tengamos mas conocimientos y estemos más formadas sino que tengamos los suficientes principios y ética para hacer lo que tenemos que hacer por mucho esfuerzo que ello suponga y por muchas excusas que tengamos a nuestro alcance para poder escaquearnos?

No lo creemos, pero, si la respuesta es que sí, entonces lo reconocemos: creemos en quimeras, somos utópicos y buenistas y, como buenos soñadores, seguiremos soñando y trabajando, mientras podamos, con el único fin de haceros, también, soñar a vosotros, porque ya lo dijo Calderón de la Barca: toda la vida es sueño y los sueños, sueños son…

Y recuerda lo más importante…. ¡No te olvides de disfrutar de tu perro!

Puedes ver todas nuestras publicaciones siguiendo este enlace.

Bambino, el pequeño de la foto, está deseando que aparezca un buenista en su vida. Si quieres darle la oportunidad que se merece, puedes ponerte en contacto con Hoope.org:

A %d blogueros les gusta esto: