Vacaciones perro- dogminancia

Nos vamos de vacaciones, no será mucho tiempo, pero es probable que durante el mes de agosto no escribamos ninguna nueva publicación (dependerá de si nos encontramos algo por el camino suficientemente importante como para motivarnos a escribir 😉) y nos dediquemos a pensar un poco en los próximos pasos que queremos dar en este proyecto que, aunque ya nos ha llevado más lejos de lo que imaginábamos cuando empezamos, nos está pidiendo a gritos darle otro empujoncito.

En los primeros días de nuestras vacaciones nos iremos con Danko, nuestro perrete y después se unirán otros tres perros de la familia. Alguno de ellos tiene sus problemillas por lo que nos ha dado por pensar en ellos y, al hacerlo, nos ha surgido la siguiente pregunta:

Nuestras vacaciones ¿son también vacaciones para ellos?

Si partimos de la base de que a los perros les estresan los cambios y que las vacaciones implican cambio de residencia, de clima, de lugares de paseo, de descanso, etc. podemos llegar fácilmente a la conclusión de que nuestras vacaciones, muchas veces, no lo son tanto para nuestros perros.

Ya nos los llevemos con nosotros o los dejemos en una residencia, casa de acogida, con algún familiar, etc. todo ese cambio de rutinas y entorno les afectará, en mayor o menor medida. Si además, les dejamos “en otras manos” la afectación será aún mayor, pudiendo llegar a crecer exponencialmente, por ejemplo, si les dejamos en una residencia donde pasen mucho tiempo solos, sin compañía de perros o humanos, etc.

Además, puede haber otros muchos factores que incidan en que nuestro perro no lo pase bien del todo en vacaciones. Por ejemplo, si tenemos un perro al que le da miedo el coche o un perro con miedo a las personas y nos lo llevamos a la playa, si tenemos un perro que lo pasa mal quedándose solo y lo llevamos a un destino donde no nos puede acompañar para hacer turismo, etc.

¿Quiere decir eso que todos los perros lo pasan mal en vacaciones? (ya sea porque nos acompañan o porque los dejamos en otra compañía). No. El estrés, en sí mismo, no es algo malo, por lo que si tenemos un perro que sabe gestionarlo, es feliz acompañándonos a cualquier parte, etc. ¿por qué va a pasarlo mal?

Lo que si que, siempre, deberíamos hacer es tener muy presente este incremento de estrés que le afectará, en mayor o menor medida, así como conocer las características de nuestro perro. Los perros conviven y comparten muchas cosas con nosotros y, por lo tanto, generalmente, ni podemos meterles en una burbuja, como sugieren muchos, ni tenemos que obviar sus necesidades e ir a lo nuestro como quieren otros muchos (no es más que un perro, suelen decir)

Por lo tanto, lo que podemos y tenemos que hacer es todo lo posible por facilitarles el día a día y, en el caso que nos ocupa, la adaptación a ese nuevo lugar que, durante unos días, será su hogar.

¿Cómo podemos hacerlo? Conociendo bien a nuestro perro y sus cualidades y limitaciones (si tenemos un perro “todo terreno” tendremos muchísimo menos que hacer que si nos llevamos de vacaciones a ese perro maltratado y abandonado que acabamos de adoptar), tratando de minimizar el estrés (juegos de olfato, paseos relajados, compañía calmada, lugar de descanso adecuado, etc.), siendo un buen referente para él (si nuestro perro tiene dudas, miedo, etc. y nosotros le transmitimos seguridad y confianza, sin duda, le estaremos ayudando a que su percepción del entorno sea mejor), teniendo alguien de confianza con quien dejarle, con una casa que ya conoce, etc.  buscando una residencia con un trato respetuoso hacia los perros y encargándonos de que la haya ido conociendo progresivamente y con un resultado positivo… etc.

No podemos cambiar las circunstancias, pero si que podemos adaptarnos a ellas y, sobre todo, si somos capaces de ponernos en el lugar del perro, ya tendremos mucho ganado respecto a nuestro objetivo de poder ayudarle y de que todos disfrutemos de las vacaciones. Pero no basta con ponernos en el lugar del perro ya que este ejercicio puede desembocar en un camino fácil, en el que nos demos cuenta de que son pocas las cosas que tenemos que hacer para que nuestro perro también disfrute de las vacaciones o en otros caminos mas tortuosos que requieran renuncias por nuestra parte e incluso en vías muertas en las que no nos quedará mas que asumir que nuestro perro no está preparado para que lo llevemos a ningún lugar ni para que lo dejemos con nadie (por ejemplo, cuando acabamos de adoptar a un perro con mucho miedo).

Al final, ese es el resumen: Nuestras vacaciones ¿son también vacaciones para nuestros perros? Sin duda, tendría que ser así. El que las disfruten (y las disfrutemos) o no, dependerá del esfuerzo que hagamos por adaptar nuestras vacaciones a ellos (algo que siempre deberíamos hacer si consideramos al perro como un miembro más de la familia), así como por hacer todo lo posible para que nuestros perros se puedan adaptar, de una forma no traumática, a ellas. Entonces ¿todo el esfuerzo recae en nosotros? No lo creemos. Sinceramente, no nos parece mucho pedir en comparación con todo lo que nos dan a cambio; ellos hacen un esfuerzo enorme y constante para adaptarse a nosotros y al fin y al cabo somos nosotros los que decidimos integrarles en nuestras vidas, llevarles o no de vacaciones, etc…

Así que (también, e incluso más, de vacaciones) recuerda lo más importante…. ¡No te olvides de disfrutar de tu perro!

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Morfeo, el pequeño de la foto, está esperando que alguien se lo lleve de vacaciones este año y al que viene y al otro…. Si quieres darle la oportunidad que se merece, puedes ponerte en contacto con Hoope.org:

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