Autocrítica y perros_dogminancia

Cuando tenemos problemas con nuestros perros y, por lo tanto, cuando buscamos soluciones a los mismos, solemos centrar toda la atención en ellos: en como controlarles más y mejor, en como evitar que hagan o dejen de hacer esto o lo otro, etc. En el fondo es algo natural: el problema lo tengo con el perro, pues me centro en el perro.

Sin embargo, pocas veces nos paramos a pensar en aquellas cosas en las que nosotros podemos estar fallando, en si esa mala racha por la que estoy pasando puede estar influyendo en mi perro, si le estoy dedicando suficiente tiempo, etc. Por supuesto, ni se nos pasa por la cabeza pensar que podemos necesitar ayuda para solucionar ese problemilla que se está empezando a convertir en un problemón (yo, que tengo perro de toda la vida ¿voy a necesitar ayuda? Si los perros son todos iguales y con el resto ha funcionado… ¡El problema tiene que ser del perro!)

Como mejoraría la relación con nuestros perros si dejásemos de fijar la atención en ellos y empezásemos a pensar en todas las cosas que nosotros podemos hacer o mejorar para que nuestro perro y nosotros mismos vivamos mejor:

  • ¿Pasamos suficiente tiempo con él? Y, el tiempo que pasamos ¿es de calidad?
  • ¿Jugamos con nuestro perro?
  • ¿Cómo es la alimentación que le damos?
  • ¿Cómo paseo con él?
  • ¿Cómo me comunico con mi perro? ¿le entiendo? ¿él me entiende?
  • ¿Estoy pendiente de él y hago caso a las cosas que “me dice”? (cuando tiene miedo, se siente incómodo, quiere acercarse a algo, etc.)
  • ¿Cuido su salud? (no solo llevándole al veterinario «cuando toca» sino viendo como tiene las uñas, la boca, el pelo, las almohadillas, previniendo problemas…)
  • ¿Le trato bien? (sin someterle ni obligarle a nada, entendiendo sus necesidades, aunque a veces sean contrarias a las mias, etc.)

Son solo algunos ejemplos de preguntas que nos podríamos hacer para saber en que podemos estar fallando y, por lo tanto, que podemos hacer nosotros para solucionarlo.

Un ejemplo personal para que entendáis mejor lo que queremos decir:

Cuando tuvimos a nuestra hija, Vera, hablamos mucho sobre lo que teníamos que hacer para que Danko, nuestro compañero de cuatro patas, no viese que su calidad de vida empeoraba con la llegada de un nuevo miembro a la familia. Como estaba previsto, todo fue de maravilla y están realmente enamorados uno del otro. Pero en los últimos meses hemos empezado a darnos cuenta de que Danko reclama más atención, muestra sutiles signos de estrés, hace cosas que no veíamos en él desde que era un cachorro… Podríamos haber seguido como si nada y pensar “este perro está muy raro, se está haciendo mayor…”, ese tipo de cosas que solemos decir para desviar la atención hacia el perro. Pero nos bastaron unos minutos de reflexión para entender que nosotros también habíamos introducido sutiles cambios en nuestra relación con él (además del gran cambio que supone la llegada de un bebé a casa): cuando llegaba a casa, le saludaba como siempre, pero en seguida fijaba la atención en la niña, que me recibía llena de alegría; cuando la niña estaba mala y había que llevarla al médico nos esforzábamos en salir a pasear con él, el mismo tiempo de siempre, pero ya lo hacíamos en horarios distintos, centrándonos menos en él y más en buscar información en el móvil, hablar con la familia, etc.; si estábamos jugando con Danko y de repente veíamos un peligro para Vera, parábamos de hacerlo para protegerla… Todos esos pequeños cambios que para nosotros pasaban desapercibidos, para Danko suponían grandes cambios que, aunque ligeramente, afectaban a sus rutinas, su autoestima, su comportamiento, etc.

A nadie le gusta reconocer que se equivoca. También es algo natural. Pero hacer el esfuerzo de identificar en que podemos estar fallando, además de convertirnos en mejores personas, es el primer paso para resolver cualquier problema, también con los perros.

Por lo tanto, si quieres resolver cualquier problema con tu perro y/o si quieres mejorar tu relación con él, acuérdate siempre de mirar dentro de ti, antes de descargar ninguna culpa sobre el perro. Es más que probable que haciéndolo te ahorres el trabajo y la frustración que supone dedicar tiempo y esfuerzo al camino equivocado…

Y recuerda lo más importante….¡No te olvides de disfrutar de tu perro!

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Stark, el perrete de la foto, solo quiere que aparezca alguien dispuesto a darle lo mejor cada día. Si quieres darle la oportunidad que se merece, puedes ponerte en contacto con Hoope.org:

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