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Observar a nuestros perros. A mucha gente le cuesta entender su importancia pero algo tan simple podría mejorar enormemente el conocimiento que tenemos de nuestro perro  (y de los demás) y, por lo tanto, la convivencia con ellos.

Los perros nos observan constantemente e intentan traducir todo lo que hacemos. Muchas veces este esfuerzo les sirve para aprender lo que queremos de ellos sin que tengamos que hacer ningún esfuerzo e incluso para saber muchas cosas antes de que nosotros mismos la sepamos. Pero otras muchas veces nos malinterpretan y es ahí donde muchas veces empiezan los problemas…

Pero ¿y si nosotros dejásemos de ser “observadores” pasivos y pasásemos a ser también observadores activos? Ahí es cuando todo empezaría a mejorar y cuando dejaríamos de malinterpretar y confundir a nuestros perros y empezaríamos a entender que a lo mejor esas caricias que le hacemos no le gustan tanto como pensamos, que prefiere acercarse a los perros de forma muy distinta a la que le obligamos o que se asusta cuando en casa levantamos el tono de voz…

Y aunque a mucha gente le parecerán tonterías, la observación es el primer paso (luego, por supuesto, hay que saber interpretar los datos obtenidos) para prevenir o solucionar  cualquier problema con nuestro perro, porque es lo que nos hará ver que no es un perro agresivo sino que solo tiene miedo, que no es dominante sino que tiene estrés, que no se relaciona tan bien con otros perros como pensábamos, etc.

Ejemplos prácticos:

  • Perro que se introduce en un grupo y, aparentemente, está jugando cuando, supuestamente, otro perro empieza a acosarle y a gruñirle. En este caso, se protege al perro juguetón (pobrecito que le querían pegar) y se riñe al perro macarra (siempre está igual, es dominante con otros perros, etc.). Sin embargo, un buen observador vería que el perro juguetón llega al grupo en estampida, ignorando las reglas mas básicas de educación perruna y las señales de calma que le lanzan el resto de perros antes, durante y después del acoso (sí, realmente es el perro supuestamente juguetón el que acosa). Sin embargo, nuestro amigo macarra, solo intentaba poner un poco de orden, protegiendo a los otros perros e intentando interponerse para que el pequeño juguetón dejase de acosarles, mientras que el pequeño juguetón sigue ignorando a todo el mundo porque está en un estado tal de agitación que no es capaz de contenerse. Un buen observador también hubiese visto las reacciones de la persona que acompaña al perro y las de éste ante ellas y llegaría a la conclusión de que lo que falla en esa relación es lo que ha provocado que el perro llegase a ese grupo en el estado en el que ha llegado…
  • Perro reactivo con otros perros. Su «dueño» piensa que es un perro agresivo y le ha comprado un fabuloso collar de ahorque para controlarlo mejor. Se encuentran con otro perro y mientras que se aproximan, ve que su perro se pone tenso y anticipa que la va a liar, por lo que decide pegarle un buen tirón de correa para que le quede claro que no le va a permitir otra pelea pero el perro es muy dominante y se lanza a por el otro perro sin piedad. Un buen observador hubiese visto que el perro había empezado a emitir señales de calma cincuenta metros antes del encuentro, que había intentado alejarse del otro perro y que, por lo tanto, no tenía ninguna intención de dominarle o de pelearse con él. También hubiese visto que la persona que acompaña al perro no solo es la que ha impedido a su perro comunicarse y evitar el conflicto, sino que es la que lo ha provocado, dirigiendo a su perro directamente hacia el otro, desencadenando la reacción con el tirón de correa e incrementándola con sus gritos y malos modos. Un buen observador también hubiese visto que el perro tiene miedo a la persona que lo acompaña.

La gente siempre pide pautas concretas para solucionar los problemas con sus perros. Es comprensible pero no es lo mejor. Lo mejor es entender a tu perro, saber lo que hace y por qué lo hace, saber lo que le hace daño, lo que necesita, etc. y, por lo tanto, lo que estamos haciendo mal, lo que tenemos que potenciar, etc.

No se nos ocurre mejor forma para ello que observar a nuestro perro y a otros perros y personas y analizar las distintas situaciones que se dan en el día a día. No es ninguna mala idea apuntar todo lo que vemos para después analizarlo y/o buscar información. Así, en el momento, nos dedicaremos solo a observar objetivamente (Ej.: un perro se acerca mirando fijamente con el rabo en alto, Toby se pone tenso, gira la cabeza hacia otro lado. El otro perro se para a unos dos metros. Se quedan unos 30 segundos mirándose. El otro perro, da un pequeño rodeo y se acerca a Toby por detrás, despacio. Toby se deja oler y empieza a mover el rabo. Al final Toby hace lo mismo y huele al otro perro. Dan unas vueltas en círculo, oliéndose. Cada uno sigue por su lado) para después desgranar lo que hemos visto y extraer una información que, como en el ejemplo anterior, suele ser muy valiosa…

Como hemos dicho, posteriormente, es importante saber analizar esa información. Es lo que realmente marcará la diferencia pero el simple hecho de observar e intentar analizar ya nos hará entender mejor algunas cosas, ver fallos en los demás que, probablemente, también cometamos nosotros, etc. y nos colocará al mismo nivel de esfuerzo que nuestro perro, que también es importante….

Sin ninguna duda, os invitamos y os recomendamos observar mucho a los perros (y a las personas que les acompañan) que os rodean. Observar (que no es lo mismo que ver) os será de gran ayuda para entenderles. Nosotros podemos asegurar que la observación nos ha enseñado mucho más que la asistencia a cursos o seminarios o la lectura de libros (que, por supuesto, también nos han enseñado mucho). Los perros son los que más nos pueden enseñar sobre los perros y, ya que éstos no hablan, no nos queda otra que aprender a observarles y a «escucharles» de otra forma…

Y recuerda lo más importante… ¡¡No te olvides de disfrutar de tu perro!!

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Tifón, el perrete de la foto, no solo quiere que le observes. Necesita alguien que se lo lleve a un hogar para ser muy feliz. Si quieres darle la oportunidad que se merece puedes ponerte en contacto con Hoope.

 

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