Miedo_dogminancia

Unos días atrás, nos llegó un comentario de una persona que por casualidad había empezado a leer nuestras publicaciones a pesar de que, según nos contaba, tiene miedo a los perros. Fue una gran sorpresa y nos dio mucha satisfacción leer su mensaje, ya que nos comentaba que leer nuestras entradas la estaba ayudando a entender mejor sus miedos.

El único motivo por el que decidimos poner en marcha esta página web fue intentar ayudar a la gente a entender mejor a los perros y, por lo tanto, mejorar la comunicación, el trato y el respeto hacia ellos. Por este motivo, en nuestras publicaciones, nunca hablamos solo de perros ni, por supuesto, solo de humanos, sino que hablamos de la relación entre ambos y de la forma en la que podemos mejorarla. Y no se nos ocurre un objetivo mas ambicioso que conseguir ayudar a los perros que tienen miedo a las personas y a las personas que tienen miedo a los perros…

Vaya por delante que no somos psicólogos ni pretendemos serlo. Sólo somos personas que saben algo de perros y de la relación de las personas con ellos porque nos hemos formado y, sobre todo, hemos aprendido a observarles y a analizar cada detalle. Eso, ni mas ni menos, es lo que intentaremos aportar en esta publicación.

Ya hemos hablado muchas veces del miedo en los perros, del peso que éste tiene en la mayor parte de “problemas de comportamiento” y de la forma en la que podemos tratarlo (progresivamente, desde el conocimiento, el respeto, etc.). En este caso vamos a realizar el análisis desde el punto de vista de las personas que tienen miedo a los perros pero, aunque a mucha gente le sorprenda, todo lo que vamos a comentar servirá también para ayudar a los perros que tienen miedo a las personas (solo tendréis que hacer un pequeño ejercicio de traslación) .

¿Por qué las personas tienen miedo a los perros? En todas las personas que hemos conocido que tienen miedo a los perros, el origen de su miedo radica en uno de los siguientes casos: haber vivido una experiencia traumática con un perro (en la mayor parte de los casos en la infancia o adolescencia y muchas veces sin ser consciente de ello) o haber crecido en un entorno en el que se tiene miedo a los perros, nunca se a tenido trato con ellos o éstos no son “bien vistos” (madres o padres con miedo a los perros o que no les tienen miedo pero no les gustan nada y/o los ven como un problema, amigos de la infancia que nos transmitieron sus miedos, etc.). Suponemos que habrá casos en los que el origen sea otro, pero estos son los que están detrás de todos los casos que conocemos (que son bastantes) y los que nos encontramos en el día a día y es, por lo tanto, en los que nos vamos a centrar en esta publicación.

Empezaremos por el segundo caso ya que es el que se puede evitar con un pequeño cambio de mentalidad. Lo vivimos todos los días: padres que cogen o apartan a sus hijos cuando se cruzan con un perro, que les hacen malos comentarios sobre ellos… ¿que transmiten a sus hijos? Que los perros son animales peligrosos. Si hiciesen lo mismo cada vez que, por ejemplo, pasa un policía, no tenemos ninguna duda de que esos mismos niños tendrían miedo a la policía. Por lo tanto, con un poco de educación (en este caso, canina) se podrían prevenir una gran parte de miedos hacia los perros. No tienen por qué gustarte los perros, pero éstos, son parte de nuestro entorno, por lo que deberíamos aprender a convivir con ellos y respetarlos, igual que hacemos con otras muchas cosas que no nos gustan.

Es mas difícil prevenir que ocurra un suceso traumático, aunque también creemos que con educación canina (tanto a dueños como al resto de personas) se evitarían la mayor parte ¿como? La probabilidad de que un perro medianamente educado provoque un incidente es mínima e incluso podríamos decir que inexistente cuando a su alrededor también hay personas medianamente educadas (que saben que si hay dos perros corriendo no deben dejar a su hijo meterse en medio porque pueden arrollarle, que son capaces de prever que un bocadillo al alcance de su boca con un niño que “le invita” a cogerlo es algo demasiado tentador para que muchos perros se contegan, etc.).

Vale, pero yo ya tengo miedo a los perros ¿que hago? Pues, como decíamos anteriormente, no somos psicólogos y suponemos que en determinados casos deberá consultarse a un especialista pero aquí os dejamos algunos consejos que en los casos que hemos visto han ayudado a las personas a dejar de tener miedo a los perros:

  • Si quieres que el miedo desaparezca (o disminuya), tienes que tener determinación, provocar que ocurra e ir cambiando poco a poco (por ejemplo, nosotros conocemos personas que han vencido el miedo, con dificultad pero con una gran determinación, porque no querían que sus hijos creciesen con el mismo miedo que habían tenido ellos toda la vida). La otra opción es seguir haciendo lo de siempre, pero en ese caso habrá que asumirlo y aprender a vivir con el miedo de la mejor forma posible.
  • El conocimiento es la clave. Si sabes a lo que “te enfrentas”, si conoces como se comporta un perro, como reacciona, etc. ya tienes mucho ganado ya que, este conocimiento, te aportará mas tranquilidad, seguridad…..
  • No seas valiente: Pongamos que has adquirido muchos conocimientos sobre perros y que ya te ves preparado. No te lances al vacío sin red. Será mucho mejor que el acercamiento sea muy progresivo y controlado. Busca tú el entorno y los momentos de contacto en los que te sientas seguro, planifícalos e intenta evitar los contactos “sorpresa”. Te recomendamos, también, que elijas entornos tranquilos, con un solo perro, guiado por una sola persona (no hay nada peor que un grupo de personas dándote consejos y diciéndote que estés tranquilo mientras tú te estás esforzando en hacer algo que te genera inquietud y te supone un gran esfuerzo…)
  • Elige bien los perros: No todos los perros son iguales ni han sido educados de la misma forma y es fundamental que en estos primeros contactos, las experiencias sean positivas o, al menos, no sean negativas. Busca contacto solo con perros conocidos, que sean muy tranquilos, equilibrados, del tipo que menos te imponga o te de miedo… Hay perros educados para ayudar en este tipo de situaciones por lo que si te quieres asegurar de que todo sea controlado no dudes en contratar los servicios de un buen profesional. Aunque no tiene que ser algo necesario para solucionar el problema, te hará sentirte mas seguro y te ayudará en el proceso.
  • Elige bien la persona que acompaña al perro: Cambiar en el punto anterior la palabra “perro” por “persona”. Cuanta mas tranquilidad, seguridad y “buen manejo” del perro tenga la persona que lo acompaña, mas fácil será que la experiencia no sea un suplicio (cuando acaba siéndolo, suele ser mas por causa de las personas que de los perros).
  • Si has cumplido con lo dicho en el segundo punto, éste sobra, pero no está de mas comentar alguno de los errores mas frecuentes en las personas que tienen miedo a los perros: No les hables (seguramente estarás nervioso y transmitirás tus nervios al perro, logrando que se active) y si lo haces hazlo muy tranquilo y en voz baja, no le mires fijamente y no seas tú el que vayas a por el perro (deja que sea el el que se acerque, te huela… es mejor que sea el el que “se presente”), no tienes por que tocarle (normalmente, a los perros no les suele gustar mucho como les acariciamos, sobre todo los extraños. Si quieres acariciarle, hazlo de abajo hacia arriba y NUNCA haciendo falsos intentos (intentando hacerlo pero retirando la mano por el miedo -es un error muy frecuente que hace que el perro se ponga mas nervioso, y que nosotros también lo hagamos al ver que el perro sigue nuestra mano según la movemos hacia arriba y hacia abajo…), muévete despacio y nunca te alejes para huir de él (lo mas probable es que el perro te siga). Si te incomoda, es mejor quedarse quieto y girarse un poco dándole ligeramente la espalda (incluso avanzar hacia él será mas efectivo que intentar alejarse. Si has elegido bien a la persona, en cualquier momento puedes pedirle que por favor agarre a su perro).
  • Fíjate pequeños objetivos y date una recompensa cada vez que los alcances: Si estableces pequeños objetivos, alcanzables y realistas, con recompensas suficientemente buenas, que te compensen el esfuerzo cada vez que lo intentes, tendrás muchas posibilidades de que las ganas no se te pierdan por el camino (puedes empezar por permanecer  a una distancia que te sientas cómodo e ir acercándote un poco más cada día, al ritmo que te vayas marcando).

En definitiva, se puede vencer el miedo a los perros, igual que los perros pueden vencer el miedo a las personas pero hacerlo requiere determinación, conocimientos, paciencia y planificación, siendo muy importante la progresividad, intentar evitar en todo momento las experiencias indeseables y premiarnos cada vez que consigamos pequeños logros. Solo así nos aseguraremos el conseguir cambiar una percepción negativa por una neutra e incluso positiva.

No podemos finalizar esta publicación sin recordar que es fundamental el respeto mutuo entre personas que comparten su vida con un perro y personas que no lo hacen ni tienen ninguna intención de hacerlo. Son muchas las veces que hemos sufrido, en nuestras propias carnes, comentarios que no venían a cuento solo por ir acompañados de nuestros peludos compañeros de vida o que hemos padecido la falta de colaboración de otras personas cuando paseamos con perros con miedo u otro tipo de problemas pero también hemos visto muchas veces personas con miedo a los peludos sufrir con perros desatados (en todos los sentidos), mientras que sus acompañantes se burlaban en lugar de controlar a sus perros, personas que se desentienden completamente de lo que hagan sus perros, etc.. Es fundamental el respeto muto porque, recordad, aquí no hablamos de perros, ni de personas, sino de la relación entre ambos y una relación sin respeto es, siempre, una relación condenada al fracaso…

Y recuerda lo más importante…. No te olvides de disfrutar de tu perro!!! (si lo tienes) y si no lo tienes… No te olvides de disfrutar del perro del vecino!! (o al menos intentarlo)

Puedes ver todas nuestras publicaciones siguiendo este enlace.

Moana, la perrita de la foto, ha sufrido ya dos abandonos y tiene miedo a pasar el resto de su vida en una jaula. Si quieres ayudarla a pensar que el ser humano merece  la pena puedes ponerte en contacto con Hoope:

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